Libertad Digital: Jesús Polanco, presidente del grupo Prisa, fallece a los 77 años en Madrid: "El presidente del Grupo Prisa, Jesús Polanco, será enterrado este domingo en el madrileño cementerio de La Almudena, a partir de las 13.00 horas, según informaron a Europa Press fuentes del grupo."
Como se ve, Libertad Digital anota asépticamente el fenecimiento de Polanco. Añaden en otra noticia: "Zapatero, Moraleda y Gallardón, los primeros en llegar a la capilla ardiente", para a continuación desarrollar que "fueron las primeras autoridades [cursivas añadidas] que visitaron la capilla ardiente". En el cuerpo leemos el siguiente extracto: "Rodríguez Zapatero afirmó que fue 'una persona decisiva para las libertades públicas en este país'". Y Gallardón nos bendice con una perla: "A su salida, el alcalde de Madrid ha destacado que había ido de [!] despedir a un amigo que "jamás se vio eclipsada [!] por razones ideológicas".
Sin embargo, por sus hechos los conoceréis:
El periodista Hermann Tertsch ha sido despedido del periódico El País por participar en programas de Telemadrid, en concreto en "Madrid Opina". El presidente de Prisa, Jesús Polanco, anunció este jueves que "la contradicción" de la presencia del periodista en la televisión autonómica "ha sido superada. Lo verán "muy pronto todos los lectores del periódico". Fuentes cercanas al periodista confirmaron a Libertad Digital que Tertsch está negociando el finiquito. El presidente del diario independiente de la mañana también aprovechó para acusar al PP de guerracivilista, apoyar un partido "de derechas laico" y pedir una televisión en Madrid.
La muerte no ha cambiado nada. Y la verdad sigue siendo tan cierta como siempre.
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Editado: me pregunto, aunque sin depositar mi fe en ello, si existe alguna posibilidad de que el Monstruo se venga abajo envuelto en llamas. Me siento capaz de armarme de paciencia y degustar algún licor mientras observo las sacudidas del suelo, los cambios de temperatura en el aire y los movimientos del zafio Gobierno.
De la "complicidad" con Cebrián al choque sin retorno con Rajoy: "Pero quizá preocupaba más al presidente de Prisa la posibilidad de perder influencia sobre el PSOE y, en consecuencia, sobre el Gobierno. El favoritismo de José Luis Rodríguez Zapatero hacia La Sexta y el grupo mediático formado en torno suyo, y la aparición en breve de un diario, El Público, que lanzan los accionistas de La Sexta y competirá en el espectro ideológico de El País, desataron todas las alarmas en Gran Vía, 32".
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LAS12- mirada de mujeres en Pagina/12:
Cuando [Susan Sontag] declaró en una ocasión que la raza blanca era el cáncer de la humanidad un tipejo con polainas, el periodista Tom Wolfe, escribió: “¿Quién es esa mujer? ¿Una antropóloga y epidemióloga? ¿Una reconocida autoridad en historia de las civilizaciones del mundo, una erudita con una capacidad de síntesis semejante a la de Max Weber, Joachim Wach, Sir James Frazer o Arnold Toynbee? En realidad sólo se trataba de otra escritorzuela que se pasaba la vida acudiendo a actos de protesta y subiendo con torpeza al estrado, pertrechada con su estilo prosístico, una mujer que tenía un adhesivo de aparcamiento preferente en Partisan Review [aquí el texto de Wolfe]”.
Lo interesante es la reproducción de la cita de Wolfe, quien desliza elegantemente el escalpelo de su vigorosa astucia sobre el vientre de la sociedad moderna y analiza tanto las vísceras como los cuerpos extraños. Sontag es un cuerpo extraño. El tipo con polainas, el periodista Tom Wolfe, es el dandi que me asalta la cabeza cuando escucho, pienso o leo las siguientes palabras:
escritor brillante. Epíteto éste que se le ajusta casi tan bien como uno de esos deliciosos trajes de pastel de crema de nata. ¡Ey, Wolfe, tío: te amo!
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Durante la primera mitad de mi adolescencia tuve más o menos claro que era un verdadero conservador, convicción que, por un lado, me facilitaba las cosas, pues no me veía forzado a plantearme las difíciles preguntas que he debido abordar más tarde, y por otro, me situaba en una posición muy delicada, dado que si ser un conservador en España resulta complicado, sostener esa ideología en la edad de los granos y las poluciones nocturnas se vuelve doblemente difícil. Y el cielo sabe que bastantes arqueros me tenían por diana de sus disparos sin necesidad de darles razones demasiado abstractas. Ya sabéis, la caza es un deporte mucho más extendido de lo que todos nos sentimos motivados a reconocer.
Con el transcurso de los años, sin embargo, las cosas se complicaron un poco dentro de mi cabeza, aunque supongo que eso se debía en parte al asunto que gira siempre como una peonza en la cabeza de los hombres: el sexo. Tampoco las dudas de fe le ayudan a uno a mantenerse firme en el navío de los conservadores, y la compañía que uno encuentra en dicho transporte, ancianos, pelmas y trogloditas, rara vez resulta seductora. Puede que, a fin de cuentas, el mito de que la fiesta se ubica en el lado de los ímprobos se hubiera inoculado en mi cerrada mollera.
Las «preguntas difíciles» a las que aludí en el primer párrafo tienen que ver con qué lo convierte a uno en un conservador (y si me permitís la pequeña indulgencia, pospondré para otra ocasión los conflictos semánticos y morales conservadurismo versus neoconservadurismo). ¿Basta con ser un antiabortista moderado para que la etiqueta conservadora te encaje como un traje confeccionado a la medida? De hecho, ¿se puede ser antiabortista y moderado? A fin de cuentas, si uno acepta que liquidar al embrión es exterminar a un ser humano, ¿no debe uno asumir una posición auténticamente comprometida para detener esa forma de asesinato consolidada por la comodidad?
Así que, mientras te preguntas si eres un verdadero conservador y te esfuerzas en hacer entender a tus semejantes que, bueno, a pesar de todo soy guay, ¿no?, declaras delante de las jetas de tus rojas compañeras de clase que eres liberal, y entonces te conviertes en un verdadero paria. Creo que nunca antes en mi vida había asistido a una reacción histérica tan refleja y, a pesar de mi negligente confesión e ingenuidad, previsible. Por aquella época yo estaba rodeado de comunistas y expertos en manipulación y propaganda, como demostró aquel apuesto muchacho de pelo negro y piel tostada que lamentó, ejercitándose en una teatralidad bastante pobre, dicho sea de paso, que todo el mundo temía al comunismo, oh, mamá, qué miedo. Fue un asunto de vida o muerte que me limitara a apretar el canto de la mesa con tanta fuerza que los nudillos se me pusieron blancos y los finos músculos de la mano se tensaron como cuerdas de piano, en lugar a recurrir a algún sarcasmo para hacer entender al chaval que, de hecho, el comunismo es el Ogro, y que conviene temerlo con la misma voluntariedad con la que tememos a la enfermedad, a la muerte y, de acuerdo, a todos esos terribles capitalistas que han convertido el mundo en, digamos... un lugar un poco mejor y más libre.
Me figuro que, llegados a este punto, conviene informar de que soy homosexual. No es que lo considere un dato relevante --al menos, extramuros de mi círculo íntimo--, pero dado el contexto de este blog, pienso que advertirlo puede prevenir un par de malentendidos.
En fin, me doy por satisfecho con esta entrada a sabiendas de que no he conseguido mi objetivo. Pero, ¡ey!, es sólo un primer paso...
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